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10 razones por las que los adolescentes hoy sufren ansiedad

Hemos creado un entorno que fomenta la ansiedad en lugar de la resistencia.

Actualmente vemos como los adolescentes sufren por cosas que en antaño no existían, viven preocupados y angustiados por razones que parecieran no tener sentido, sin embargo, el entorno en que se desenvuelven ha cambiado tanto, que los adultos no logramos dimensionar las razones que los orillan a tener esos sentimientos.

Algunos jóvenes incluso, superan a los mas perfeccionistas, experimentando un miedo paralizante al fracaso. Otros se preocupan tanto por lo que sus compañeros piensan de ellos que no logran encajar o hacer su vida normal.

Algunos han soportado circunstancias difíciles a lo largo de sus jóvenes vidas. Por el contrario otros tienen familias estables, padres amorosos que los apoyan y recursos económicos.

Diversos estudiosos atribuyen el aumento de la ansiedad como un reflejo de los diversos cambios sociales y culturales que hemos experimentado en las últimas décadas. Aquí están las 10 razones principales:

1. Los dispositivos electrónicos ofrecen un escape poco saludable.

El uso en ocasiones enfermizo de dispositivos electrónicos como tablets, smartphones o videojuegos, ofrece los niños un escape al aburrimiento, la soledad o incluso la tristeza, desde muy pequeños los papás creen mantener entretenidos a sus hijos regalando todo tipo de estos artefactos.

Los dispositivos electrónicos ofrecen un escape poco saludable
Los dispositivos electrónicos ofrecen un escape poco saludable

Lo que ocasiona que esta generación haya pasado su infancia evitando molestias, no desarrollaron habilidades de conocer o socializar, de imaginar o inventar. Crearon un ambiente en donde todo esta controlado y no estan preparados para manejar los desafíos cotidianos.

2. La felicidad está de moda.

La felicidad se enfatiza tanto en nuestra cultura que algunos padres piensan que es su trabajo hacer felices a sus hijos todo el tiempo. Cuando un niño está triste, sus padres lo animan. O cuando está enojada, la calman.

Los niños crecen creyendo que si no se sienten felices durante todo el día, algo debe estar mal. Eso crea mucha confusión interna. No entienden que es normal y saludable sentirse triste, frustrado, culpable, decepcionado y enojado a veces también.

3. Los padres están dando calificativos poco realistas.

Los padres de ahora suelen decir cosas como «eres el corredor más rápido del equipo» o «eres el chico más inteligente de tu grado», calificativos que no genera autoestima. Por el contrario, actúan como una loza sobre los hombros de los niños para que cumplan con esas etiquetas y las expectativas que sus padres generaron al rededor de ellos.

Eso puede conducir a un miedo paralizante al fracaso o al rechazo, fallar en un examen o prueba puede convertirse en una tragedia mayúscula que los puede enredar en una depresión.

4. Los padres se convierten en esclavos de sus hijos.

Muchos padres se han convertido en asistentes personales de sus hijos, trabajan duro para poder darles todo lo que sus hijos les piden, logrando con ello que desde niños no conozcan el valor que tienen las cosas.

Los padres se convierten en esclavos de sus hijos
Los padres se convierten en esclavos de sus hijos

Incluso, los padres pueden sentirse frustrados por no lograr darle a su hijo lo que este les pide, con ello el niño crece con expectativas poco realistas de retos y obstáculos que se les presentarán mas adelante, se acostumbraron  a que sus padres proveen y resuelven cada situación que no pueden resolver problemas que la vida cotidiana les pone en frente.

5. Los niños no están aprendiendo habilidades emocionales.

Los papás hacen hincapié en la preparación académica y cada vez emplean menor esfuerzo en enseñar a los niños las habilidades emocionales que necesitan para tener éxito. De hecho, una encuesta nacional de estudiantes universitarios de primer año reveló que el 60% se siente emocionalmente no preparado para la vida universitaria.

Saber cómo administrar su tiempo, combatir el estrés y cuidar sus sentimientos son componentes clave para vivir una buena vida. Sin habilidades de afrontamiento saludables, no es de extrañar que los adolescentes se sientan ansiosos por las molestias cotidianas.

6. Los padres se ven a sí mismos como protectores en lugar de guías.

En algún momento, muchos papás comenzaron a creer que su función es ayudar a los niños a crecer con la menor cantidad posible de cicatrices emocionales y físicas. Se volvieron tan sobreprotectores que sus hijos nunca practicaron lidiar con desafíos por su cuenta. En consecuencia, estos niños han crecido para creer que son demasiado frágiles para hacer frente a las realidades de la vida.

7. Los adultos no saben ayudar a los niños a enfrentar sus miedos de la manera correcta.

En un extremo del espectro, encontrarás padres que presionan demasiado a sus hijos. Forzan a sus hijos a hacer cosas que los aterrorizan. En el otro extremo, encontrarás padres que no presionan a los niños en absoluto. Dejan que sus hijos opten por cualquier cosa que les provoque ansiedad.

La exposición es la mejor manera de vencer el miedo, pero solo cuando se hace de forma incremental. Sin práctica, empujones suaves y orientación, los niños nunca ganan la confianza de que pueden enfrentar sus miedos de frente.

8. Los padres son mas ansiosos ahora

La paternidad suscita emociones incómodas, como la culpa y el miedo. Pero en lugar de permitirse sentir esas emociones, muchos padres están cambiando sus hábitos de crianza. Por lo tanto, no dejan a sus hijos fuera de su vista porque despierta su ansiedad, o se sienten tan culpables al decir que no a sus hijos que retroceden y ceden. En consecuencia, les enseñan a sus hijos que las emociones incómodas son intolerables.

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9. A los niños no se les da suficiente tiempo libre para jugar.

Si bien los deportes organizados y los clubes juegan un papel importante en la vida de los niños, los adultos hacen y hacen cumplir las reglas. El juego no estructurado enseña a los niños habilidades vitales, como cómo manejar los desacuerdos sin un arbitraje de adultos. Y el juego solitario les enseña a los niños cómo estar solos con sus pensamientos y cómodos en su propia piel.

10. Las jerarquías familiares están fuera de control.

Aunque los niños dan la impresión de que les gustaría estar a cargo, en el fondo saben que no son capaces de tomar buenas decisiones. Quieren que sus padres sean líderes, incluso cuando hay disensión en las filas. Y cuando la jerarquía se confunde, o incluso se voltea, su ansiedad se dispara.

Cómo abordar la epidemia de ansiedad

Hemos creado un entorno que fomenta la ansiedad en los jóvenes, en lugar de la resiliencia . Y aunque no podemos prevenir todos los trastornos de ansiedad, definitivamente hay un componente genético, podemos hacer un mejor trabajo ayudando a los niños a desarrollar el músculo mental que necesitan para mantenerse saludables .

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