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11 frases que los niños pueden usar para decirte «Estoy ansioso»

Los síntomas de ansiedad no siempre son evidentes, especialmente en niños. Esto significa que, al rededor el 25% de los jóvenes de entre 13 y 18 años que sufren de ansiedad sin recibir tratamiento, tendrán problemas de ansiedad mas severos en la edad adulta.

En muchos sentidos, la ansiedad tiene efectos similares en adultos y niños por igual: cualquier persona con ansiedad puede sentirse nerviosa, de mal humor, tímida o cansada , o sufrir trastornos relacionados con la ansiedad, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Sin embargo, a diferencia de los adultos, es posible que los niños no sepan cómo comunicar adecuadamente su ansiedad.

Aquí hay algunas formas en como los niños pueden enviarnos mensajes «ocultos» sobre la ansiedad que están experimentando. Si tus hijos han usado 2, 3 o más de estas frases repetidamente, puede ser una buena idea comenzar a hablarles sobre la ansiedad, y ayudarlos a tratarla.

1. «¿Qué me pasa?».

Si tu hijo comienza a expresar dudas sobre sí mismo con demasiada frecuencia, puede ser mejor mantener los ojos abiertos para detectar otros signos de ansiedad. A veces puedes catalogar o etiquetar a tu hijo(a) de dramático(a), sin embargo un grito o llanto con la frase «Qué me pasa» puede ser una señal de alerta.

2. «Estoy cansado», «me siento cansado», «no tengo ganas de hacer nada».

Tal vez tu hijo esté constantemente agotado debido a las reflexiones relacionadas con la ansiedad. Algunos niños no duermen bien pensando en algo que les agrada, y sufren trastornos de sueño, lo que puede acarrear ansiedad.

3. «Me duele la cabeza» o «No me toques».

Si bien a pocos niños les fascina ir a la escuela, una negativa constante de tu hijo a ir a la escuela podría ser indicativo de algo más profundo que no gustarle algunas clases. Los niños pueden argumentar dolores o malestares para evitar acudir a los lugares en donde su ansiedad se incrementa.

4. «Lo siento», «perdón», «todo es mi culpa».

Saber cuándo pedir disculpas es algo bueno. Disculparse demasiado a menudo no lo es. Sentir culpa o pena por todo lo que sucede es una señal de que algo no anda bien.

5. «¿Podemos quedarnos en casa?», «No quiero ir».

Si tu hijo trata de siempre de quedarse en su ambiente familiar y cotidiano en lugar de vivir experiencias nuevas, divertidas o emocionantes. Entonces debes poner atención, a casi todos los niños les gusta experimentar y explorar. Cuando evitan hacerlo, puede tratarse de un problema de ansiedad o pánico.

6. «Hazlo tu» o «¡No quiero!»

Si tu hijo(a) evita en repetidas ocasiones las interacciones sociales más mínimas,  podría estar sufriendo de ansiedad social severa.

7. «¿A que hora nos vamos?» O «Quiero irme a casa».

Si bien las fiestas pueden ser incómodas para cualquier persona cuando se prolongan demasiado tiempo. Pueden ser particularmente problemáticas para los niños con ansiedad.

8. «No me dejes».

Si tu hijo nunca quiere dejarte, aunque sea por poco tiempo, puede estar mostrando ansiedad de separación.

9. «¿Puedes dejar la luz prendida?»

Una cosa es temerle a la oscuridad, y otra, estar completamente abrumado con pensamientos de pesadilla al respecto. Platica con ellos para conocer que les preocupa, hay niños que debido a su ansiedad no duermen, pensando en que algo o alguien les hará daño durante la noche.

10. «No me gusta mi cuerpo».

Es posible que tuuhijo esté confundiendo la salud física y mental. Pon atención e investiga con sus maestros si es molestado por algún defecto físico, o bien si aunque no tengo a alguno, el se se sienta ‘diferente’ a los demás.

11. «No me siento bien».

A veces, una queja sobre los dolores corporales podría ser solo eso. Pero cuando es algo constante, y que precede a una actividad, evento, podemos hablar de un cuadro de ansiedad.

Ansiedad en los niños
Ansiedad en los niños

Tratamiento de la ansiedad en los niños

Si tu hijo experimenta ansiedad que interfiere con la vida diaria y el funcionamiento, debes consultar a un profesional médico para investigar las posibles causas y explorar posibles opciones de tratamiento.

Las opciones de tratamiento para la ansiedad, tanto para adultos como para niños, podrían incluir:

  • Terapia del habla y terapia cognitivo-conductual (TCC). Para los adultos, esto podría significar abordar patrones de pensamiento negativos con intervenciones basadas en la conversación. Para los niños, esto podría significar situaciones de juego de roles que los ponen ansiosos y practican cómo actuar en situaciones estresantes.
  • Terapia grupal. Discutir la ansiedad y buscar apoyo social en un grupo de autoa-yuda puede ayudar a aliviar la ansiedad.
  • Aprendizaje de técnicas de manejo del estrés. Tanto los adultos como los niños pueden aprender técnicas de atención plena y ejercicios de meditación que pueden ayudar a calmarlos. Los ejercicios ligeros, como caminar 30 minutos o jugar activamente con amigos, también pueden ayudar a aliviar la ansiedad.
  • Buscar apoyo social. Tener una red social sólida, como padres que apoyan y amigos que no juzgan, puede ayudar a mantener la calma y buscar ayuda cuando sea necesario.
  • Comer alimentos contra la ansiedad. Moderar los alimentos que causan nerviosismo ansioso, como la cafeína o grandes cantidades de azúcar agregada , y comer más especias y súper alimentos contra la ansiedad pueden ayudar a aliviar la ansiedad. Sin embargo, primero debes consultar con el médico para ver si alguno de estos alimentos interferirá con algún medicamento que tu o tu hijo tomen regularmente.
  • Tomar medicamentos, si es necesario. Si la ansiedad es causada por problemas biológicos y neurológicos, como la química cerebral, o si otras intervenciones no son útiles, los antidepresivos y medicamentos contra la ansiedad como los ISRS y las benzodiacepinas pueden ayudar a los adultos. Sin embargo, los antidepresivos deben tomarse con precaución cuando se trata de niños y adolescentes, ya que podría tener efectos secundarios de riesgo, como la ideación suicida.

Si notas que tu hijo está experimentando cambios repentinos en el estado de ánimo, las calificaciones, los niveles de energía y las actitudes sobre ir a la escuela o eventos sociales, considera hablarles sobre la ansiedad. Incluso las quejas leves, cuando se repiten lo suficiente, podrían convertirse en una expresión codificada de ansiedad.

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