La Agorafobia, sus síntomas, diagnóstico y tratamiento

La Agorafobia, sus síntomas, diagnóstico y tratamiento

La Agorafobia es un trastorno de ansiedad que a menudo ocurre con ataques de pánico. Las personas con agorafobia pueden quedarse en casa porque temen quedar atrapadas en público.

La agorafobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso a cualquier lugar o situación en la que escapar puede ser difícil, o donde la ayuda podría no estar disponible si ocurre un problema.

Las personas con agorafobia a menudo temen la impotencia en situaciones en las que se puede desarrollar una fuerte ansiedad, pánico o vergüenza, y generalmente no se sienten cómodas o seguras en lugares públicos, especialmente en lugares abarrotados.

Este temor eventualmente puede causar que una persona con agorafobia quiera quedarse en casa, en el interior, todo el tiempo. Si abandonan la casa, es posible que siempre necesiten tener una persona en particular que los acompañe.

La Agorafobia, sus síntomas, diagnóstico y tratamiento
La Agorafobia, sus síntomas, diagnóstico y tratamiento

En la antigua Grecia, “agora” significaba “el mercado”, por lo que la agorafobia es el término que se utiliza para denominar el miedo a estar en un espacio público grande y abierto.

¿Qué tan común es la agorafobia?

Según datos de instituciones de salud, se estima que cerca del 1% de la población adulta ha experimentado este padecimiento en algún momento.

¿Qué causa la agorafobia?

Al igual que con otros trastornos de ansiedad , no está claro qué causa que las personas desarrollen agorafobia.

Varios factores pueden hacer que algunas personas sean más propensas a desarrollar la afección, como por ejemplo:

  • Genética. La agorafobia y otros trastornos de ansiedad a veces se presentan en familias.
  • Estructura cerebral. Diferencias en las áreas del cerebro que regulan el miedo y la ansiedad.
  • Eventos traumáticos. Traumas físicos o sexuales durante la infancia.

¿Cuál es la relación entre la agorafobia y el trastorno de pánico?

La agorafobia a menudo se asocia con el trastorno de pánico , un trastorno de ansiedad en el que una persona experimenta ataques de pánico recurrentes. Estos ataques son episodios intensos y repentinos de miedo o terror que se desarrollan cuando no existe un peligro real.

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Según los Institutos Nacionales de Salud, una de cada tres personas con trastorno de pánico desarrolla agorafobia.

Las personas con trastorno de pánico a menudo viven con el temor de tener un ataque de pánico, lo que los lleva a evitar ciertos lugares o situaciones. Algunas personas con trastorno de pánico, por temor a las sensaciones físicas de pánico, pueden tratar de evitar todas las situaciones que podrían causar un ataque, lo que lleva a la agorafobia.

Según los investigadores, el trastorno de pánico con agorafobia tiende a ser crónico, mientras que el trastorno de pánico sin agorafobia tiende a aparecer y desaparecer por etapas.

Los expertos también han notado que el trastorno de pánico con agorafobia a menudo coexiste con el trastorno obsesivo compulsivo.

¿Se puede tener agorafobia sin trastorno de pánico?

Sí. Es posible tener agorafobia sin experimentar ataques de pánico en toda regla. Se puede experimentar sentimientos de miedo o ansiedad, pero estos no progresarán en un ataque de pánico. Esta condición a veces se llama agorafobia primaria.

¿Cuáles son los síntomas de la agorafobia?

Las personas con agorafobia pueden sentir:

  • Miedo de pasar tiempo solo, de lugares donde es difícil escapar, o de perder el control en público.
  • Independiente o aislado de otras personas.
  • Indefenso.
  • Que su cuerpo o su entorno no es real.

La agorafobia también puede llevar a las personas a depender de los demás (para manejar sus obligaciones financieras, por ejemplo), a tener un temperamento volátil o a quedarse en casa por largos períodos de tiempo.

La agorafobia también puede causar ataques de pánico o síntomas de pánico, que pueden incluir:

  • Náuseas u otros problemas gastrointestinales, como diarrea.
  • Latidos rápidos
  • Dolor en el pecho.
  • Mareos o aturdimiento.
  • Problemas respiratorios.
  • Sudoración y temblor.
  • Enrojecimiento de la cara.
  • Una sensación de asfixia.
  • Entumecimiento o sensaciones de “alfileres y agujas”

¿Cómo se diagnostica la agorafobia?

Su médico hará un diagnóstico sobre la base de sus signos y síntomas, y también puede realizar un examen físico o solicitar análisis de sangre para descartar otras posibles causas de los síntomas.

Para ser diagnosticado con agorafobia, se debe experimentar un miedo intenso que no podrá abandonar en caso de un ataque de pánico o un evento posiblemente embarazoso como desmayo, en al menos dos de las siguientes cinco situaciones.

  • Usando el transporte público
  • Estar en espacios abiertos, incluidos estacionamientos, puentes y centros comerciales.
  • Estar en teatros y otros espacios cerrados.
  • Esperando en fila o estando en una multitud.
  • Estar fuera de su casa solo

Estas situaciones también deben ser evitadas, pasadas solo con la presencia de otra persona o soportadas con intenso miedo. Y estos sentimientos y comportamientos deben continuar durante seis meses o más.

¿Cuál es el tratamiento para la agorafobia?

Según los Institutos Nacionales de Salud, el tratamiento temprano de la agorafobia puede prevenir el desarrollo del trastorno.

Este padecimiento, al igual que otros trastornos de ansiedad generalmente se tratan con medicamentos y psicoterapia, como la terapia cognitiva conductual (TCC).

Esta popular forma de terapia, que se usa para una variedad de trastornos psicológicos, ayuda a las personas a identificar, entender y cambiar los pensamientos y comportamientos que contribuyen a su condición. Se cree que esta terapia puede ser más costo-efectiva a largo plazo y mejor tolerada que la medicación. Los expertos a veces dicen que la terapia puede tomar de 10 a 15 sesiones para funcionar, pero también puede llevar más tiempo.

Un tipo de TCC se llama terapia de exposición. La terapia de exposición a menudo se usa para tratar ciertas fobias. Implica exponerlo gradualmente a una situación u objeto temido, causando que pierda el miedo con el tiempo.

También puede recibir TCC por teléfono o en línea de un terapeuta autorizado. La investigación sobre la eficacia de la terapia administrada a través de Internet aún es temprana, pero algunos estudios sugieren que puede ser tan útil como ir a la consulta de su terapeuta.

¿Qué medicamentos se recetan para la agorafobia?

El médico también puede recetarle medicamentos, particularmente antidepresivos y ansiolíticos, para ayudar a tratar su agorafobia y los síntomas de pánico.

El tipo de antidepresivos que se recetan con mayor frecuencia son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS. Estos medicamentos ayudan a que la serotonina, un neurotransmisor que ayuda a mantener el estado de ánimo, se vuelva más disponible para el cerebro.

Los ejemplos de ISRS incluyen:

  • Prozac o Sarafem (fluoxetina)
  • Celexa (citalopram)
  • Zoloft (sertralina)
  • Paxil , Paxeva o Brisdelle (paroxetina)
  • Lexapro (escitalopram)

También se pueden recetar medicamentos contra la ansiedad llamados benzodiazepinas. Los más comúnmente utilizados para la agorafobia son:

  • Klonopin (clonazepam)
  • Xanax (alprazolam)

Las benzodiazepinas ayudan a aliviar la ansiedad al mejorar la actividad de un neurotransmisor en el cerebro y generar un efecto sedante. Funcionan rápidamente, a menudo en una hora o varias horas.

Debido a que funcionan tan rápido, y debido a que las personas que los toman pueden desarrollar una tolerancia que los hace necesitar dosis más altas para sentirse mejor, las personas pueden volverse adictas a ellos. De modo que los médicos los prescribirán durante periodos de tiempo muy cortos, por lo general, no más de un mes.

Si deja de tomarlos de forma repentina, pueden presentarse síntomas de abstinencia, por lo que es importante seguir las instrucciones de su médico para disminuir el medicamento.

También se pueden usar con antidepresivos, ya que la ansiedad y la depresión a menudo coexisten para mejorar los efectos de ambas drogas.

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